Hermano del Clio, heredero del Modus. En el segmento B ha sucedido un fenómeno curioso. Los monovolúmenes, que llegaron a él desde los segmentos superiores, no han acabado de cuajar. Coches como el Citroën C3 Picasso, el Nissan Note, el Honda Jazz, el Hyundai IX20, el nuevo e interesante Ford B-Max (que aquí comparamos con el C3 Picasso) o el Renault Modus no han acabado de seducir a un público que, en este segmento, suele basar su decisión de compra en dos aspectos concretos; el diseño y el precio. Y los monovolúmenes urbanos, funcionales y habitables, ni suelen ser muy bonitos, ni suelen ser baratos.

En el concesionario de Renault Argentina se podrán encontrar todos los modelos y también autos usados para apreciar el confort y su diseño.

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Los SUV de segmento B llegan para substituirles -no habrá un nuevo Modus en la gama Renault– pero está por ver si su grado de aceptación será o no superior al registrado por los monovolúmenes de bolsillo. Es obvio que en un momento en que la estética SUV -y sólo la estética- está triunfando en el mercado, un coche como el Captur lo tendrá más fácil que un Modus para seducir bien a una pareja joven con uno o dos niños y presupuesto para comprar un polivalente “diferente”, bien para convertirse en el segundo coche de un hogar donde ya dispongan de un modelo más grande para viajar.

La polivalencia y la practicidad son, por tanto, las grandes virtudes de este pequeño coche y, con ellas por bandera intentará hacerse un hueco en un saturado mercado en el que sus dos grandes rivales, a mi modo de ver, serán, el inminente Peugeot 2008 por un lado y su propio hermano, el Renault Clio Sport Tourer, por otro.

El Captur es un coche original, con una línea que sigue la estética Clio pero con una personalidad propia. Los tiradores de las puertas están donde toca, el coche es ligeramente más alto y con los hombros más marcados y la trasera es diferente pero no puede negar su parentesco con un Clio con el que comparte la mecánica y el diseñador.

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En el apartado estético hay, por lo tanto, similitudes notables, como el diseño general del morro, aunque el Clio tenga los faros más grandes, y la pieza contrastada en la parte inferior de las puertas, una característica que veremos, parece ser, en todos los Renault de nuevo cuño. Pero el Captur se desmarca por sus posibilidades de personalización.

Bicolor por 420 euros

Como podéis ver en las fotos y en el vídeo que acompañan esta prueba, nuestro Captur era bicolor, con el techo en color beige y la carrocería en un agradable tono entre anaranjado y cobrizo. Existen diferentes posibilidades de crear un Captur de dos colores a base de encargarlo con un techo de contraste. Éste está disponible en los dos colores de nuestra unidad y en negro, incluye los montantes delanteros y el precio es de 420 euros tanto en el acabado intermedio Intens como en el superior Zen al que correspondía nuestra unidad de pruebas.

Además, podemos elegir una serie de piezas exteriores en el color del techo (carcasas de los retrovisores, bandas inferiores de las puertas, junquillo inferior de la parrilla, marcos de antiniebla y junquillo de adorno trasero) más las llantas, que pueden ser contrastadas en negro si optamos por el Pack Look para el acabado Zen que las incluye junto a los cristales traseros sobretintados por 200 euros.

Todos los elementos exteriores citados valen 100 euros extra si los queremos del color del techo y pueden complementarse con un pack interior por el mismo precio que incluye el marco de la consola central, los marcos de aireadores y altavoces y la banda sobre la guantera-cajón.

En el habitáculo, los colores difieren en función de los acabados. El Zen, el más equipado, presenta un interior en tonos negros con tapicería en gris pero el más barato Life es más alegre, con una combinación de azul y gris y el intermedio Intens es siempre gris. En definitiva, que Renault ha decidido que el que no consiga hacerse un Captur a su gusto es que tiene gustos muy raros.

Vamos con el habitáculo. La parte delantera es amplia y agradable. El salpicadero es parecido al del Clio, con ligeras diferencias en las formas. Por ejemplo, en el Captur, la consola central es ligeramente más pequeña para dejar espacio a una guantera superior y la guantera convencional se sustituye por un cajón extraíble. Este cajón tiene dos ventajas; la primera que es enorme y la segunda que tiene unas formas muy regulares; cabe de todo en definitiva. El único problema es que para abrirlo hay que tirar de él hacia afuera -es de cajón, si se me permite el chiste fácil- y ello obliga al acompañante, que será el que más lo utilice, a echar el asiento hacia atrás o a separar las piernas para poder abrirlo con comodidad.

En la consola encontramos las tomas de USB, jack y 12 voltios perfectamente situadas, la ranura para introducir la tarjeta manos libres -no es imprescindible hacerlo pero va bien dejarla ahí- y el botón de puesta en marcha, situado muy abajo para mi gusto.

El volante tiene un tacto agradable y cuenta con los mandos del Bluetooth y del control de crucero -los del equipo de audio quedan detrás, en el típico mando satélite de la marca- pero la instrumentación no me gusta nada. El velocímetro central digital es lo único que está bien situado aunque se agradecería que fuera más grande pero el cuentarrevoluciones de la izquierda apenas se ve y dedicar todo el espacio de la derecha a la capacidad de combustible me parece exagerado.

Lo que sí me gustó es el R-Link. Hasta ahora no había tenido ocasión de trastear con uno a fondo y la verdad es que me ha convencido. Se trata de una pantalla táctil situada idealmente en el centro de la consola que sirve para múltiples funciones. De entrada ya os advierto que hay que pagarla aparte, incluso en esta versión Zen, y que cuesta 590 euros pero vale la pena hacer la inversión si realmente tenemos ese dinero.

El R-Link incluye un navegador Tom Tom que va francamente bien -nada que ver con aquellos infames navegadores de la marca con un pictograma de un Fórmula 1 moviéndose por una pantalla ridícula- y que ofrece gráficos intuitivos y mapas de toda Europa bien en formato compartido con otras informaciones, bien a toda pantalla (7 pulgadas).

Además del navegador, la pantalla nos permite usar el teléfono vía Bluetooth (conexión fácil, posibilidad de descargar la agenda, control por los mandos al volante, llamadas activadas por voz), elegir la fuente de sonido que deseemos (radio o cualquier MP3 vía USB) y acceder a una serie de servicios conectados interesantes además de consultar un completo ordenador de a bordo con consejos de conducción ecológica e históricos de consumo y recorridos.

Lo más interesante es que, además, permite acceder a internet y descargar algunas aplicaciones como, por ejemplo, la Coyote de que disponía nuestra unidad. Este es un servicio europeo de alertas de radares fijos y móviles que se completan con la información que facilitan los propios usuarios y se actualiza vía internet. El sistema anuncia todos los radares fijos y alerta sobre la posible ubicación de los móviles cuando algún otro usuario ha pasado previamente por ese punto, lo ha detectado y lo ha comunicado al sistema.

Amplio atrás y con mucho maletero

Las plazas traseras son sorprendentemente amplias. Y digo sorprendentemente porque el Captur es un coche pequeño (mide 4,12 metros, lo que le convierte en el benjamín del segmento). Detrás hay mucho espacio tanto para las piernas como para la cabeza y aunque como es habitual el pasajero central irá incómodo, los dos exteriores viajarán con un elevado confort. La banqueta trasera es corrediza, con un desplazamiento de 15 cm, lo que resulta perfecto para administrar el espacio interior entre el destinado a la habitabilidad trasera y el que reservamos al maletero.

Éste tiene una capacidad de 377 litros cuando el asiento trasero está en la posición más retrasada. Si lo adelantamos al máximo, aumenta hasta los 455 litros incluyendo el espacio que queda en el doble fondo que crea la bandeja de piso que separa en dos el espacio de carga para que, al abrir, encontremos un maletero enrasado. Esta bandeja puede situarse plana en el fondo, a media altura o en diagonal para compartimentar el maletero. Puesta en diagonal, permite dejar encima, por ejemplo, las bolsas de la compra sin que acaben rodando por el maletero, o los abrigos.

http://www.coches.net/prueba-renault-captur-1-5-dci-energy-zen