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La búsqueda de una mayor rentabilidad es una de las razones que rondan tras una tendencia creciente entre los constructores, que cada vez prescinden con mayor frecuencia de tradiciones que han mantenido durante décadas.

En el concesionario de Renault Argentina se podrán encontrar todos los modelos y también autos usados para apreciar el confort y su diseño.

En esta ocasión ha sido Renault la que, con su nuevo buque insignia, ha querido buscar un nuevo camino que le permita sacar mayor rendimiento al que, se supone, tendría que ser su modelo de mayor valor añadido.

El Renault Latitude dista mucho, sin embargo, de ser lo que se dice un coche rompedor. Los tres volúmenes claramente definidos, en una carrocería de cuatro puertas, son una gran novedad en la historia reciente de los coches de gama alta de la Régie, pero forman parte de lo que siempre se ha esperado de un coche de representación, no importa si es de una marca premium o una generalista.

Así, tras haber visto pasar generaciones de modelos como el Renault 25, el Safrane y últimamente el peculiar Vel Satis, todos ellos con portón trasero, podría decirse que lo del Latitude es una sorpresa relativa.

Los verdaderos motivos ocultos bajo este cambio de rumbo sólo los saben en los despachos con mejores vistas de la firma del rombo, pero alguno de ellos es relativamente fácil de inferir. Por una parte, después de tantos años nadando contra la corriente, parece que han asumido que, fuera de su país de origen, el cliente tipo de este automóvil parece huir de todo aquello que se salga del corte clásico.

Por la otra, teniendo en su espectro empresarial una marca como Samsung, que produce en Corea el SM5, era mucho más sencillo (y barato) crear un gemelo de ese coche de representación que partir, una vez más, de una hoja en blanco.

Con esta jugada, Renault se ha asegurado tener en cartera un modelo con altas posibilidades de no repeler al gran público y que, además, le permite ofrecer un precio competitivo.

Es difícil pensar que es casual que, precisamente ahora, su principal rival haya apostado por subir un peldaño su modelo medio (o bajar su modelo alto), para ofrecer con el Peugeot 508 un producto que se acerca mucho al de Renault, por dimensiones y por planteamiento general. Todo lo contrario, curiosamente, que Citroën, que sigue apostando por diferenciar entre el segmento de las berlinas medias con el C5 (muy cercano al Latitude, en cualquier caso) y el de las de lujo con el C6.

Otra prueba de por donde van los tiros entre los fabricantes populares la daría Opel con el Insignia, un nombre que sube por sí solo el caché de lo que no deja de ser una berlina media con ciertos aires.

http://www.cochesafondo.com/renault-latitude-2-0-dci-150-eco2-privilege-caminante-global/